Ludo: "La música me salvó la vida" y el rigor de una carrera sin equipos propios

En un entorno donde muchos DJs se preocupan por la estética y el equipo de última tecnología, Laura Daniela, conocida como Ludo, ha construido su camino con las uñas. Desde Tenjo hasta las cabinas de Perú, su trayectoria es una lección de resiliencia y autogestión. Ludo no es solo una DJ emergente; es una artista que ha utilizado la música como refugio ante el duelo y como motor para demostrar que, en esta industria, el que tiene la disciplina tiene el poder.



Ludo no creció en el epicentro de la fiesta bogotana. Sus primeros pasos fueron en un pueblo cercano, influenciada por los sonidos comerciales del colegio, hasta que el contacto con el Minimal y el House de la mano de un mentor cercano le abrió el panorama. Pero fue su entrada al club
Octava lo que terminó de sellar su destino: "Se me abrió la mente totalmente, quedé enamoradísima".

Diseñadora de moda de profesión, Laura no ve a "Ludo" solo como un alias, sino como una marca integral. Su enfoque no es vender un track, sino una experiencia lúdica y emocional, un concepto que aplica con el rigor de quien entiende que en el arte contemporáneo, la identidad lo es todo.

El trabajo de Ludo está marcado por una fuerza emocional poco común. Sus inicios en la mezcla coincidieron con el fin de su carrera y una ruptura difícil, donde el House se convirtió en su meditación diaria. Sin embargo, su mayor prueba de resiliencia llegó el año pasado con la pérdida de su padre y su mascota.

Mientras otros se habrían retirado, Ludo eligió la cabina como su altar de sanación.

"Cuando falleció mi papá cancelé todo un fin de semana, pero a los 15 días ya estaba tocando. Mi familia, y especialmente él, siempre me apoyaron. No me nació dejar la música; al contrario, me dio más fuerzas para seguir camellando como un homenaje a ellos".

Si algo define el perfil profesional de Ludo es su capacidad de trabajo independiente. Su reciente gira por Perú no fue producto de la suerte o de un gran sello discográfico, sino de una investigación de mercado agresiva.

Sin tener equipos en casa y basándose únicamente en su selección musical, Ludo envió más de 40 correos y mensajes directos a promotores peruanos. Tras meses de silencio, la persistencia dio frutos y logró cerrar tres fechas internacionales. Esta experiencia subraya una de sus frases más contundentes: "El que no muestra, no vende". Su éxito en Lima es la prueba de que la gestión personal supera cualquier limitación técnica.

Uno de los datos más inspiradores de Ludo es su honestidad técnica. A diferencia de la creencia popular de que se necesitan unidades CDJ o controladores costosos para ser profesional, ella confiesa que no posee equipos propios. Su "ensayadero" son las presentaciones en vivo o los espacios que comparte con amigos.

"Yo no tengo controlador, no tengo nada. Tengo mi computador, mis audífonos, la memoria y la bendición para ir adelante. El que quiere, puede".

Esta transparencia la posiciona como una voz auténtica para la nueva generación de DJs en Colombia, demostrando que el criterio musical y la curaduría están por encima del hardware.

Para este 2026, las proyecciones de Ludo son ambiciosas. Planea lanzar Ludo Sessions en YouTube, un espacio de back-to-back para visibilizar el talento local, y tiene la mira puesta en mercados como México y Argentina. Su filosofía de vida, sin embargo, sigue siendo la misma: hacer las cosas con amor.

Ludo cierra su entrevista con un recordatorio para toda la escena: la recompensa es más grande cuando el proceso nace del ser y no de la moda. En un mundo de apariencias, ella elige la constancia y el corazón.

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